Masajeador de pene = ¿Succionador de clítoris?

Últimamente se escucha por aquí y por allá sobre las nuevas tecnologías que han surgido y se han desarrollado para incrementar el placer sexual femenino. Mis amigas y conocidas se la pasan hablando de cómo los nuevos juguetes ya no son feos, de todas las funciones que tienen, de cómo ya no necesitan aplicaciones de citas porque han alcanzado más orgasmos que nunca, etc.

Sé que muchos de esos juguetes también son para hombres, pero no todos los hombres hemos llegado a ese punto donde un estimulador de próstata nos parezca deseable, ¿qué pasa si lo que quiero es un succionador de clítoris versión masculina? No necesito algo muy sofisticado, digamos que hasta me conformo. Se habla de las muñecas sexuales, pero me parecen algo demasiado intenso...

Por mucho tiempo me encontré en esa diatriba, pero sin investigar ni hacer realmente nada por saber más sobre el tema, lo veía más como un tema casual de reuniones con amigos y amigas, hasta que en una de esas reuniones una amiga me dijo que en efecto existían los “succionadores” para hombre y que había de todos tipos, tamaños y diseños, que ya era hora de dejar las quejas y buscar un poquito.

Tenía razón, investigando un poco descubrí estas cosas llamadas masajeadores de pene o copas masturbatorias, el mecanismo es sencillo: una especie de cilindro en cuyo interior se encuentra un relleno de silicona que simula la textura de genitales. Algunos son de un solo uso, otros son reutilizables, otros incluso son automáticos y tienen diferentes niveles de vibración, frecuencia o succión, vaya, muchísimas posibilidades.

Yo decidí probar con con el Spinner de Tenga, me pareció accesible para mi bolsillo y una buena forma de empezar. No tengo clítoris así que no puedo decir realmente si la sensación es similar a la de un succionador, pero sí sentí como una especia de succión, no exactamente como un oral, pero definitivamente fue una experiencia muy diferente a solo usar mi mano. No creo que vaya a cancelar mis aplicaciones de citas por este descubrimiento y aunque sí quiero seguir experimentando con otros diseños prefiero lo que implica conocer a alguien, pero de vez en cuando un momento de soledad no le hace mal a nadie.

Ahora me gustaría adquirir uno masajeador más sofisticado, pero aún no me decido por cuál. Ya les contaré los resultados de el siguiente experimento.

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